Reencuentro

Publicado: julio 6, 2012 en Palabreando
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Reencuentro

Albio Vivas Marval

   Me asome por la ventana, pongo mi brazo entre las rejas y lo columpio de un lado a otro, me gusta sentir el aire pasar entre mis dedos, es como si pudiera agarrar algo que no existe. Mamá aun no llega, mi hermano mayor fastidiándome como siempre, apenas se fue hacia su cuarto, mi tío jugando con mi primita abajo en el jardín del frente.

   Que chimbo lo de la abuelita María, mi mamá todavía esta muy triste, ella era muy dulce, que lastima que se fue para el cielo, ahora sólo veo su foto junto con unas velas en la mesita de la esquina de la sala. Ella siempre me cuidaba en las tardes, a veces luego de la última novela nos poníamos a hacer galletas, me gustaba cocinar con ella. Dígame cuando me decía: ¡competencia de hipopótamos!, era muy viva sabia que eran las galletas que menos me gustaba hacer, me ponía brava y ella aprovechaba para ponerse a hacerlas y hacia siempre más que yo, pero con los ¡corazones y los ositos no me ganó ni una!

   Ojala llegue pronto mi mama, quiero ir a jugar a un rato a la casa de Paola, total ya hice mi tarea, y estoy fastidiada.

–          ¡Tío! ¡tío!

–          ¿Qué paso Laura?

–          Tío, ¿puedo esperar a mamá cerca de la casa de Paola?

–          Uhm, mejor no… sabes cómo es tu mamá, y con lo de tu abuelita ella anda de muy mal, mejor no inventes.

–          Pero tío… ya debe estar por llegar… yo hice mi tarea, ¿anda si?

–          ¡Que no Laura!, no inventes, quédate tranquila allá arriba, cuando llegue le dices a tu mamá.

   ¡Qué fastidio! , siempre hay cola viniendo de Caracas… seguro llegara como a las 7, y apenas son las 5. Carlos si no dice nada, claro, el con su play ni se da cuenta si es de noche o de día, si hay comida o no, parece un zombi cuando juega play. Bueno, me quedare un rato viendo a todos desde la ventana, y con la brisita que pega ni provoca alejarse de ella.

Ah, ya se, jejeje, cuando tío se meta en el cuarto, bajo rapidito. Mientras me arrecuesto un ratico en la cama.

¡Uhi, casi me quedo dormida!, ya no se escuchan afuera, deben estar adentro, veamos…

Si, ya se metieron, ya no los veo ni escucho. Bajare con cuidado, no me vaya a ver Carlos y me acuse con tío.

Uno, dos, tres, el cuarto escalón es el que rechina, así que con cuidadito hasta el quinto, y lo demás es facilito, camino por el pasillo, me agacho, camino hasta la mesa del comedor, me asomo por detrás del la silla, veo hacia el cuarto, y si, ya tiene cerrada la puerta mi tío… ese ya no sale más de ahí jejeje.

Qué raro huele, ¿qué será? Sigo caminando con cuidado,  salí de casa sin hacer ruido. Caminé dos cuadras, crucé a la izquierda, y luego de las tres casas amarillas, llegué a la de Paola.

–          ¡Paola! ¡Paola!

–          ¡Paola! ¿Paola no me escuchas? ¡Paolaaaa!

   Uhm… Como que me toca esperar a mi mama a ver si me trajo algo por lo menos.  Paola seguro esta detrás en el patio jugando, no se que tanto le ve a las matas de su mama, ella comenta que su mama le dice que hay que hablarle a las matas, porque sino no le salen flores, ni que las matas tuvieran oídos jejeje.

Bueno, pensándolo bien si mi mama me ve afuera, me preguntara que si me dieron permiso, y le va a preguntar a mi tío,  y pum, me castigan. Que fastidio, al menos mi abuela cuando visitaba a la sra Elizabeth, me traía y nos quedábamos Paola y yo jugando al frente de la casa o en el patio. Mejor me regreso a mi casa, esperaré adentro.

Pasando por la esquina, me vuelve a pegar el olor raro,  ¿qué huele así? ¿Por qué hay tanta gente frente a mi casa? mejor me apuro.

Que gentío, no puedo casi que ni pasar entre ellos, ¿en que momento llegaron esos bomberos y  esa ambulancia? No entiendo, ¿que es esto? ¿Que pasa? Siento miedo, mi corazón casi se me salé.

Mi tío, ¡si ese es mi tío! ¿Qué le paso? ¿Por qué esta al lado de la ambulancia? Esta muy sucio, tiene toda la camisa manchada de negro, todos sus brazos, de aquí le veo el cuello también negro, hay mucha gente, no puedo pasar, bueno al menos esta con mi primita que no para de llorar, la abraza muy fuerte, lloran mucho, ojala no le hayan pasado nada.

Si, si, ese olor, huele es a quemado, no veo a Carlos. ¿Diosito que paso?, como puedo me abro espacio, y ya logro ver por la puerta, están los bomberos echando agua, no se ve muy bien, hay mucho humo en la sala,  entró corriendo otro bombero con un martillo enorme, nunca había visto uno así, va otro más con otra manguera, se escuchan unos golpes, están reventando una pared, no puedo llegar hasta la puerta, hay mucha gente, y no veo, el humo es muy oscuro.

¿Carlos? ¡Carlos! ¿Dónde está mi hermano? A él no lo veo en ninguna parte.

–          Permiso sr, permiso, déjenme pasar, ¡permiso por favor! – tengo miedo, mi corazón es como si no lo sintiera, el miedo me hela las manos. ¿qué pasa?, ¿mi hermano donde esta?

   Llegué hasta la puerta, puedo ver un poco mejor, sigo hasta la entrada de la sala, aun hay muchos bomberos, abrieron varios huecos en las paredes, por ahí está saliendo el humo, pero aún queda mucho, logro ver mejor que al principio, todo está quemado, hay charcos de agua por todos lados, huele feo, me cuesta respirar, siento como si algo me raspara la garganta cada vez que tomo aire, huele feo, me pica la nariz,  todo está quemado, los muebles las sillas.

¿Carlos, donde esta Carlos? ¡Yo no lo vi afuera!

Camino hacia el pasillo final, seguro Carlos esta arriba, hay más agua en el suelo por este pasillo, las paredes están negras, en el piso sólo quedan los marcos de los cuadros, de este lado se siente más calor. Los bomberos entran y salen, uno está hablando por un celular ve hacia el piso, y pone sus manos en la cabeza, entran y salen más bomberos.

Subo corriendo por las escaleras, no puedo creerlo, apenas esta un pedacito del cuarto escalón, con cuidado brinco hasta el tercero, y sigo corriendo, arriba no se ven las paredes tan quemadas, pero hay aun mucho humo, casi ni se ven las puertas, la de Carlos esta abierta, voy directo a su cuarto, hay humo por todos lados,  me agacho un poco y está más claro, veo para todos lados del cuarto y no encuentro a Carlos.

–          ¡Carlos! ¡Carlos! ¿dónde estás hermanito? ¡Carlos! –no me responde nadie-

   ¿Será que se escondió en otro cuarto?, me meto en la habitación de mamá, agachadita busco con cuidado y tampoco lo veo, me voy corriendo al mío.

–          ¡Carlos! ¡Carlos! – Grito mientras voy por el pasillo y nadie me responde, siento aun más miedo,  ¿mi hermano por qué no me responde? –

   La puerta esta entreabierta, con cuidado paso, hay humo aquí todavía, veo hacia mi cama, no hay nadie, me pican los ojos, casi no los puedo abrir ya, hago un esfuerzo, veo hacia el escritorio, tampoco lo veo, no veo a Carlos, camino alrededor de la cama, y llegando a la esquina encuentro un zapato, ¿es mi hermano?, me apresuro, y si, veo sus piernas en el piso, no se mueve, me acerco hasta él y ¡que impresión!

Ahí estaba mi hermano, justo entre la cama y el ventanal, estaba tirado en el piso, ¡con su cuerpo boca abajo cubriendo el mío! En ese momento sentí una mano sobre mi hombro, voltee asustada y con un gesto amable me hizo sentir tranquila mi abuela, se agacho y me dijo:

– Tranquila mi pequeña, todo estará bien, esperemos a tu hermano que ya viene e iremos a un lindo lugar donde todo estará en paz.

AV/av

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comentarios
  1. Lorena dice:

    Woao!!! lo menos que me imaginaba era que Carlos y Laura estaban en su casa, y que su abuelita era quien los iba a recibir…I like it..Good Job Albio..:-)…I like suspense stories. Lore 😀

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