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Inicios.  Albio Vivas.

El escritor es sobre todo un astuto que se plantea su tarea desde el comienzo

contando con su habilidad de engaño, es decir, de imaginación.

Noé Jitrik.

      Ya lo indica Quiroga en su decálogo del perfecto cuentista, donde suelta esta clara sentencia: “En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas”. Lo de la cantidad de líneas o palabras es un referente para indicar cuan importante es saber elegir y plasmar el inicio de un cuento o novela, es un anzuelo que tenemos que lanzar con cuidado pero a la vez con malicia, nuestro objetivo es lograr que pique nuestro pez: el lector.

      Así pues, al hilar una historia, entre muchas cosas relevantes de vital importancia, hay que tener cuidado quirúrgico con el inicio, este debe enganchar, persuadirnos a continuar con la lectura, pero como esto no se trata de ciencia, debemos plasmar en ese comienzo nuestro aporte artesanal, nuestro toque de magia para encantar. La idea no es forzar la lectura, es incentivarla.

      A continuación encontraras algunos inicios, cuentos en un primer término, posteriormente de una novela. Luego de leídos, hagámonos la siguiente pregunta: si tuviera el texto completo en la mano, ¿lo seguiría leyendo? Si la respuesta es negativa, se pico el anzuelo que quedo flotando sin presa y probablemente sin carnada, al escritor le tocará prepararlo y tratar de pescar de nuevo. En cambio, si la respuesta es positiva, continuaremos con la lectura, y el escritor no pasará tanta hambre.

Edgar Allan Poe

William Wilson “Permitan que, por el momento, me presente como William Wilson. La página inmaculada que tengo ante mí no debe mancharse con mi verdadero nombre. Éste ya ha sido el exagerado objeto del desprecio, horror y odio de mi estirpe…”

      ¿Quien es ese “William Wilson”? ¿Que habrá hecho para que hablen así de él? ¿Por qué no nos puede dar su nombre real? Si te hiciste alguna de estas preguntas, seguramente continuarías con la lectura de la historia.

Edgar Allan Poe
El corazón delator “¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos…”

      ¿No te das cuenta que estás mal? ¿Cómo que se te agudizaron los sentidos? ¿De qué eres capaz? Preguntas que el narrador logra te realices con apenas unas líneas. Lo más probable es que sigas leyendo para descubrir quién es ese personaje y qué hizo o puede hacer.

Julio Cortazar
Graffiti “Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafittis de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida…”

      ¿Es ese el verbo de un graffitero, si hablan así? Parece más bien una persona reflexiva y cuidadosa, ¿por qué tanto cuidado para pintar en las paredes, pero sobre todo para mirar un graffiti? ¿A quién le habla, en quien piensa? ¿Un juego? Cortazar en unas líneas nos hace pensar quién es el personaje sin la superficialidad que uno esperaría de un primer trazo, nos hace imaginar en que situación se encuentra, hace una invitación delicada a entender que le pasa, y eso solo lo lograremos leyendo el cuento.

Ednodio Quintero
La Venganza “Se refugiaron bajo el alero: la lluvia, aguardaba con ansiedad durante meses, lo había sorprendido a escampado. Ella, fatigada por la carrera, respira con dificultad; el vestido mojado se le adhiere al cuerpo como una segunda piel y sus senos se agitan como palomas que quisieran volar. Él, aturdido y casi sin aliento, la observa en silencio. Y ella, sintiéndose mirada, voltea el rostro en dirección a una hilera de árboles que sacuden sus ramas contra la línea gris del horizonte…”

      Al igual que los relatos anteriores, el texto citado corresponde al primer párrafo de la historia, cuanta sensualidad e imágenes despierta a nuestra imaginación la situación descrita por el autor, los sonidos de la lluvia, el viento, si pones a volar tu imaginación hasta evocar el olor a pasto mojado por lluvia, y en medio de toda esa naturaleza la belleza y sensualidad de una mujer cuyo ropaje mojado facilita aun más la visión. ¿Quién es ella? ¿Quién es él? ¿Por qué tanto nerviosismo y silencio? ¿Qué historia hay detrás de ellos?

      No se ustedes, pero yo que ya he leído este cuento una decena de veces, al terminar esta nota, volveré a hacerlo. Este cuento tiene dos versiones, una fulminante de un párrafo, otra de dos cuartillas. La que cite corresponde a la última, les sugiero lean las dos para que reconozcan que es ser un maestro de relatos cortos.

      Cómo les comente, haremos un cambio y veremos ahora un inicio de novela:

Franz Kafka
La metamorfosis “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos…”

      Vargas Llosa en Cartas a un joven novelista, hace una reflexión sobre esta novela de Kafka: si alguien nos comentará que metamorfosis trata de una persona que se transforma en un insecto, lo más probable es que nos de flojera y desanimo enorme leer el relato.

      Como ejercicio coméntale a un amigo sobre ese tema, y ve su reacción. Ni tú, ni yo somos Kafka, por eso terminan viéndonos con cara de repulsión para luego agregar: “si vale, un día de estos que tenga tiempo lo leo, gracias por el libro”. Olvidemos el libro, que no lo devolverán, y tampoco preguntes al nuevo dueño que le pareció la lectura porque ni recordara él tiene el libro.

      Pero Vargas Llosa nos explica una de las razonas por las que Kafka si logra interesarnos en la historia: su gran poder de persuasión, persuasión que no solo esta en el inicio de la obra, sino en toda su extensión, y con esto quería cerrar el comentario: si, si es importante el inicio, que nos enganche, pero también debemos ser cuidadosos de prolongar esa especie de hipnosis desde el inicio hasta el final. Persuasión que para Llosa logra seducir a los lectores y hacerles creer lo que se les cuenta, hasta hacerles creer que no se los cuentan sino que se lo están viviendo.

   Finalmente, gracias a Vincenzo quien con su nota La primera frase me animo a escribir este artículo.

      Albio.


Referencias.

Decálogo del perfecto cuentista. Horacio Quiroga. Disponible en: http://esnobgourmet.com/2012/10/16/decalogo-del-perfecto-cuentista-horacio-quiroga/

William Wilson. Edgar Allan Poe. Disponible en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/william.htm

Corazón Delator. Edgar Allan Poe. Disponible en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/corazon.htm

Graffiti. Julio Cortazar. Disponible en: http://www.literaberinto.com/cortazar/graffiti.htm

La Venganza, Ednodio Quintero. Cuento de la antología Los mejores relatos de Ednodio Quintero.

William Wilson. Edgar Allan Poe. Disponible en:  http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/kafka/metamor.htm

Cartas a un joven novelista. Mario Vargas Llosa. Alfaguara.

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comentarios
  1. mponcet dice:

    Debo decir que Metamorfosis de Kafka es uno de mis novelas cortas favoritas. Quede enganchada en el anzuelo con las tres primeras líneas y no paré de leerla hasta la última palabra con un nudo en la garganta. Era apenas una adolescente, o quizás precisamente porque lo era en la época en que lo leí me pareció admirable cómo el autor convertía un estado interno en uno externo y palpable.
    Saludos.

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